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Los seres humanos nos diferenciamos de los animales, por nuestra capacidad de crear. Somos creadores por naturaleza y esa capacidad es la "imagen y semejanza" que nos víncula con Dios. Hay muchas formas de crear, unos componen música, otros dibujan y otros más escribimos cuentos. Cada personaje de un cuento, es como un hijo parido en el altar de la técnica, lo dibujamos y en éste dibujo, le asignasmos rasgos físicos y sicológicos, les damos una edad, una forma de caminar y unas características especiales en su forma de hablar. Es, un poco, la misma labor que realiza Dios, porque cada personaje es como un sueño que el Creador sueña, para por medio de éste darles vida.

lunes, 7 de marzo de 2016

Buenavista



BUENAVISTA

Por: JOSE TIBERIO SERRANO ARIAS

TISA

Buenavista es lo que en Colombia se denomina “un alto”, queda a hora y media de la ciudad capital, Bogotá y a escasos 30 minutos del casco urbano de la ciudad de Villavicencio, capital del departamento del Meta y puerta de la región denominada “Llanos Orientales”. Los “altos” en Colombia, son las puntas más empinadas de las montañas, cuya característica predominante es que parados en algún punto estratégico de ellos, se puede ver una panorámica general de la región y Buenavista no es la excepción.

Cualquier persona reconocería a Buenavista, no sólo porque es otro piso térmico, en el que las personas que viven en Villavicencio y añoran Bogotá, pueden recordar el clima frío de la capital del país, sino por su vegetación de árboles frondosos, cedros, caraños, yarumos y caimos, que emanan aromas dulces e intensos y hacen pensar a los que descansan allí, que se encuentran en uno de los tantos bosques con lo que cuenta la Orinoquía Colombiana. Buenavista también es música, se pueden ver los chupaflores, los cubiros, las mirlas que con sus suaves trinos entonan sinfonías de poesías perfectas; mientras que por otro lado, los toches, los turpiales y los azulejos, con sus voces de cadencias diferentes, construyen piezas musicales que se pueden comparar con las oberturas de las más afamadas operas.

A lado y lado del bosque húmedo tropical que engalana a Buenavista, cualquier turista desprevenido podría llegar a confundirla con una de las tantas mujeres llaneras que como una musa mitológica, enamora y embruja a los que la visitan, primero con sus atavíos naturales: flores, plantas, árboles, aves y mamíferos y después con los cánticos mitológicos de la fauna que en ella vive, que como guardianes del edén, le dan la bienvenida a los visitantes y les recuerda que aquí en la tierra, también se puede disfrutar de las maravillas que están reservadas para los que se ganen un lugar en el cielo, al otro lado de la eternidad.

Buenavista no gusta: embriaga. Embriaga con su olor, embriaga con sus colores, embriaga con sus sonidos; por ello será que los amantes furtivos, suben desde Villavicencio a desbordar las pasiones que sus corazones no pueden soportar; cada día, en Buenavista, se interpreta una sinfonía de ímpetu y fogosidad, en la cual se confunden en uno, los abrazos que como sublimación del amor, se prodigan las ardientes parejas y el mimo que este rincón de la naturaleza, regala a los que suben a extasiarse en ella.

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